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Mi Plaza Soñada IV
Escrito por Tutor

Habían pasado varias semanas desde la llegada de Martin al pueblo, Pilar y Lucía ya se habían acostumbrado a la disciplina del doctor, raro era el día en que no recibían un castigo en sus traseros, pero una sensación de disfrute les invadía después de cada azotaina y por las noches o cuando estaban a solas, ambas habían comenzado a darse consuelo mutuamente, forjando una amistad a prueba de bombas.

Pilar era la mas fogosa y dominante, mientras que Lucía se dejaba llevar. Después de cada castigo Lucía era la encargada de ponerle el ungüento reparador en las nalgas a Pilar, quien siempre provocaba que los dedos de Lucía se deslizaran al interior de su ano e incluso de su coño…Lucía era más piadosa y tenía miedo de cometer pecado, pero Pilar siempre la convencía…y mas de una vez había llegado a correrse con esos toqueteos…

Del mismo modo Carmen visitaba al doctor todos los martes y, todos, sin excepción, recibía el supositorio especial de Martín, además de algún que otro azote. Estas visitas habían provocado que su marido, el molinero, estuviera también muy complacido ya que, aunque por alguna extraña razón su mujer se quejaba al sentarse, su libido había aumentado, y esta se había vuelto más receptiva y fogosa en la cama (obviamente lo que menos se esperaba era que el tratamiento consistiera en la sodomización de su mujer, jejeje).

Las tres se acabaron convirtiendo en buenas amigas y, Carmen, como era la mayor, las iba instruyendo sobre como satisfacer a un hombre en la cama, si bien su querido Antonio, su marido, era de dos posiciones, el misionero y al perrito a cuatro patas…posición esta última que Carmen procuraba rechazar para que Antonio no viera las marcas de los azotes en su trasero. Lo que no sabía Carmen es que Antonio ya las había visto, pero había oído en el pueblo que el nuevo doctor era muy exigente y disciplinaba a sus criadas y a algunas pacientes jóvenes (como en el caso de su hija) y conociendo la testarudez de su mujer, pensó que posiblemente le habría azotado por encima de la ropa…

Las chicas muy curiosas no paraban de preguntarle cosas relacionadas con el coito, que si era doloroso…que si entraba toda dentro…que si el esperma era frio o caliente…

Carmen se reía mucho con ellas y su ignorancia en algunos temas, pero pronto recordó como era ella a su edad…y todo lo que le habían dicho que era pecado…así que decidió explicarles todo con pelos y señales…solía quedar con las chicas los días que Martin salía a realizar consultas a domicilio y ahí poco a poco fue intimando con ellas mientras les enseñaba como satisfacerse…llegó un día en que comenzaron a hablar de como a los hombres les gusta que las mujeres se metan la verga en la boca

¡que asco pensó Lucía!

¡ummm interesante pensó Pilar!

Carmen utilizó un plátano para explicarles y ambas pronto se esmeraron en aprender…pasaban la lengua, apretaban los labios como les indicaba Carmen y poco a poco fueron mejorando la técnica…

¿y a nosotras no nos comen el conejo? Dijo Pilar haciendo gala de su brutalidad natural…

Noo, dijo Carmen, sólo nosotras a ellos

Pues no es justo, dijo Pilar, yo quiero probar… y cogiendo la cabeza de Lucía la bajó a su entrepierna…

Lucía se revolvió e intentó zafarse, pero una vez más, Pilar impuso su criterio y muy torpemente Lucía comenzó a dar lametones con la lengua…Pilar resoplaba…estaba claro que le estaba gustando, aunque por momentos le hacía daño…Carmen las miraba y les dijo:

A ver chiquillas, déjenme a mí…y apartando a Lucía comenzó a comerle el coño a Pilar…Carmen si sabia lo que hacía, aplicó la misma técnica que con un hombre y poco a poco le fue encontrando el gusto…pasó la lengua por un lado, luego por el otro, succionó lentamente el clítoris de Pilar…todo con mucha suavidad, dedicándole su tiempo…Pilar resoplaba, gemía y se movía fruto de una gran excitación…Lucía las miraba llena de una gran envidia… ella también quería…Carmen se dio cuenta y a pesar de las protestas de Pilar, dejo a esta con su calentón y comenzó a comérselo a Lucía

¡ufffff virgen santa! Exclamaba Lucía con cada pasada de la Lengua…

Antes de que se dieran cuenta Carmen estaba comiendo el coño de Lucía, Lucía el de Pilar y Pilar el de Carmen en un círculo de lujuria perfecto…

Los gemidos de placer se entremezclaban, ambas entraron en un estado de excitación y paroxismo que las volvía locas, hasta que llegó el momento en que una detrás de la otra comenzaron a correrse

¡Diosss!

¡Por favor!!

¡Genial!

¡Madre mía!

¡No pares!

Era todo lo que se oía…

Las tres acabaron en el suelo exhaustas, con los coños con una mezcla de saliva y fluidos…totalmente entregadas al placer…

Este fue el principio de un ritual que repetirían muchas, muchas veces…

Carmen inició el camino de regreso a su casa y cuando ya estaba llegando oyó un ruido en el cobertizo que tenían al lado de su casa…se acercó un poco asustada pensando que se podría tratar de un jabalí, ya que abundaban por esa zona,… cual fue su sorpresa cuando al asomar con cuidado la cabeza vio a su hija Jacinta retozando con un muchacho que se estaba dando un festín con los pechos de la muchacha…rauda se acercó a los dos jovenzuelos y agarró a cada uno de ellos de la oreja…

Ayyyy, ayyyy, ayyyy protestaban mientras miraban entre asustados y sorprendidos a Carmen

ma…ma…mama Dijo Jacinta, mientras intentaba tapar sus pechos con las manos…

se…señ…señora Car…señora Carmen…dijo el muchacho con una voz apenas audible…

En ese momento Carmen reconoció al zagal, era Mauro, el hijo de Amalia, una buena amiga de la familia que se había quedado viuda hacía dos años…

Vaya, vaya…mira a quien tenemos aquí, al mismísimo Mauro… dijo Carmen mirando al muchacho a la cara mientras este bajaba la mirada…

Sois un par de pecadores, dijo Carmen muy seria, ¿no os dais cuenta de que eso es pecado y sois muy jóvenes?

Perdón doña Carmen señalaba Mauro, por favor no diga nada…perdóname mama decía Jacinta, no se lo digas a papá…

¿Cómo no lo voy a decir? Pero no os dais cuenta de la gravedad de lo que estabais haciendo…¡¡¡¡Mauro estabas deshonrando a mi hija y tú, desvergonzada, dejándote sobar los pechos como una fresca!!!!!

No, no era así…intentaron decir pero Carmen rápidamente los interrumpió

Así que por encima vais a negar lo que han visto estos ojos…ahora veréis

Carmen agarró a Mauro por la oreja y sentándose en un saco de harina le dijo a Jacinta ¡tu ahí paradita sin moverte! Y tu aquí, señalando hacia su regazo donde obligó a Mauro a tumbarse con un tirón fuerte de su oreja…

Mauro cayó sorprendido y vio con estupefacción como Carmen se desabrochaba su zapatilla de suela de esparto…acto seguido le bajo el pantalón y los calzones dejando su culo blanquecino expuesto al aire…

¿Pero que hace? Protestó Mauro

Darte una lección que no olvidarás en mucho tiempo, primero a ti y después ya me ocuparé de mi hija…

Pero no puede hacer esto…protestó Mauro

Si lo prefieres aviso a mi marido, al cura y a tu madre, seguro que ellos son mas benevolentes contigo…

Mauro ya había probado la vara del cura en varias ocasiones desde que su padre había muerto y tampoco quería enfrentarse al padre de Jacinta…así que decidió asumir con resignación el castigo.

Carmen cogió la zapatilla, la apoyo en la nalga derecha del muchacho, levanto el brazo para calcular la distancia y…

PLAF el primer zapatillazo sonó duro pero sordo, el esparto amortiguaba el sonido, Mauro lo noto y sus blancas nalgas empezaron a tornar de color

PLAF, PLAF, PLAF Carmen ejecutaba el castigo con velocidad y precisión, un zapatillazo en cada nalga…

Mauro intentaba mantener la dignidad, tanto por el como por Jacinta, que lo estaba presenciando todo…pero el dolor cada vez era mas insoportable…la madre de Jacinta sabe lo que hace, pensó para sus adentros…

PLAF, PLAF… con estos dos ya no pudo contenerse mas y comenzó a intentar moverse…

Estate quieto mozalbete o tendré que atarte…le dijo Carmen mientras ponía su pierna sobre las del muchacho para inmovilizarlo…

PLAF, PLAF, PLAF, PLAF… el culo de Mauro ya estaba rojo por os impactos continuados…su forcejeo empezó a desistir y, para su sorpresa y la de Carmen, algo duro empezaba a asomar en su entrepierna…¡su verga se estaba empalmando! El dolor de los azotes había comenzado a generar endorfinas y se estaba tornando en algo placentero…Mauro no entendía lo que estaba pasando…Carmen rápidamente recordó lo que ella había experimentado con los azotes del doctor y sonrió pensando en el placer y la vergüenza del muchacho…

PLAF, PLAF… Mauro estaba sufriendo, pero ya no era tanto por el dolor, sino porque estaba a punto de correrse…¡y lo iba a hacer sobre las piernas de la madre de Jacinta!

PLAF, PLAF, PLAF…el culo del muchacho rebotaba con cada azote, y ese movimiento aumentaba su tormento…

Jacinta que estaba mirando la escena observó cómo, con uno de los azotes, Mauro había separado las piernas y tenía la verga enorme (alguna vez se la había tocado con la mano, pero nunca la había visto)…la muchacha no entendía porque estaba tan grande con la paliza que estaba recibiendo…en un gesto instintivo se tiró sobre su madre para que parara el castigo y con su otra mano se metió en la entrepierna del muchacho que, ante el toque de la mano de Jacinta, ya no pudo mas y se derramó sobre la mano de la chica y la pierna de su madre…

¿Pero que hacéis? Gritó Carmen mientras se levantaba y dejaba caer al suelo al maltrecho muchacho y a su hija…

Mauro estaba totalmente avergonzado, Jacinta estaba sorprendida de ver el semen de Mauro en su mano y Carmen miraba al chorretón de esperma que le había quedado sobre la falda…cogió un poco de paja del suelo e intento limpiar un poco la falda…acto seguido agarro a su hija del pelo y la colocó sobre sus rodillas

Ahora verás tu mocosa, le dijo mientras Mauro seguía tumbado en el suelo…

Y tu, ponte de rodillas ahí delante con el culo bien expuesto para que mi hija pueda ver como va a quedar el suyo, le gritó a Mauro…

Mauro obedeció al instante, la paliza había sido importante y su culo estaba de un rojo intenso…

Jacinta se asustó…no era la primera vez que su madre la había azotado, pero en esta ocasión estaba realmente enfadada…

PLAF, PLAF,PLAF, PLAF… los azotes fueron cayendo con mayor intensidad y dureza de como había comenzado con Mauro…

Jacinta comenzó a llorar inmediatamente…no pudo resistir la intensidad de cada golpe de la suela de esparto, su madre se estaba empleando con suma rigurosidad…

PLAF, PLAF, PLAF mientras su lagrimas recorrían sus mejillas miraba de reojo el culo de su novio y se imaginaba como estaría el suyo

PLAF, PLAF, PLAF, PLAF… cada golpe resonaba en el cobertizo haciendo que Mauro tuviera muy presente el dolor de sus nalgas…y de su orgullo…

PLAF, PLAF, PLAF…buaaa perdóname, mamá…duele mucho…

Pero Carmen siguió impertérrita hasta que se quedo satisfecha…el culo de Jacinta recibió no menos de veinticuatro zapatillazos…y estaba de un color similar al de Mauro.

Carmen la obligó a ponerse de rodillas al lado del muchacho y contemplo su obra sobre los dos jóvenes traseros…esta no la olvidarán fácilmente, pensó…se volvió a calzar la zapatilla y les dijo:

Ahora no se muevan de ahí, voy un momento a casa y regreso…

Nada mas salir por la puerta del cobertizo ambos muchachos se abrazaron, se mostraron mutuamente sus doloridos traseros, se besaron y Jacinta agarró la verga de Mauro, que ya estaba un poco más flácida, y comenzó a acariciarla y sobarla, en un instante la verga del muchacho se puso de nuevo erguida como un mástil y Jacinta le dijo ¿no crees que ha valido la pena el castigo solo por el hecho de haber podido tocarte la verga y ver cómo te derramabas?

Mauro le contesto muy serio

Pues la verdad es que sin los zapatillazos de tu madre hubiera estado mejor…mira como me ha dejado el culo…

No seas quejica mauro, que ya he visto como se te ponía dura, le replicó Jacinta…

También se me ha puesto dura cuando te estaba golpeando tu culo tu madre, así que el próximo día seré yo el que te de unos azotes, pero esta vez junto al rio, no quiero que tu madre nos sorprenda…

Mmmmm pensó Jacinta, comenzando a visualizar la escena…

En ese momento oyeron como se acercaba Carmen y rápidamente se colocaron en posición…

Carmen les dijo que se levantaran y vistieran, y les dijo

Espero que esto no se repita, la próxima vez no seré tan benévola…

Benévola pensaban los chicos, si nos ha dejado el culo molido a zapatillazos…pero ambos se callaron y asintieron, no fuera a ser peor…Carmen le entregó a mauro un paquete con unas piezas de ropa y le dijo, llévale esto a tu madre y dile que mañana o pasado iré a verla…

Mauro abrió los ojos y Carmen le tranquilizo, tranquilo, no le diré nada de lo sucedido hoy…

Mauro recobro el aliento y tras despedirse salió camino a su casa…

Carmen le dio un cachete a su hija en su dolorido culo y le dijo ¡y tu tira para casa!

….

Mientras tanto Martin continuaba con sus visitas a domicilio, se estaba empezando a ganar una reputación de buen doctor, dado que sus novedosos métodos traídos de Inglaterra eran muy efectivos…

Esa tarde le había llamado doña Magdalena, la esposa del alcalde, quien tenía esta temporada en su casa a su sobrina Juana, hija de su fallecida hermana y cuyo padre era un pusilánime abogado de Orense. Juana pasaba largas temporadas con sus tíos, que a la postre ejercían de padres…Esa tarde la niña, que ya tenía sus veinte años, se había encontrado mal y doña Magdalena había hecho llamar al doctor.

Martín se presentó en la casa y cuando vio a Juana le pareció una chica muy hermosa…esta estaba reclinada en un sofá y presentaba un fuerte dolor de barriga…Martin la auscultó y tras hacerle un chequeo rápido le preguntó a la chica:

¿Ha comido algo fuera de lo normal?

No, no señor

Doña Magdalena ¿me podría decir que han comido hoy?

¿comer? ¿hoy? Si, si claro…pero todo estaba en buenas condiciones doctor

Lo sé, lo sé, doña Magdalena, es simplemente para corroborar mi teoría

Doña Magdalena lo miro intrigada y comenzó a relatar:

Caldo de repollo

Pollo a la cazuela

Y un poco de queso con membrillo de postre

¿no han comido moras entonces?

¿moras? No, no señor, aun no están en su tiempo

Me temo, doña Magdalena, que su sobrina no opinaba lo mismo

¿yo? Inquirió Juana…yo no he comido moras

Así que además de inconsciente, mentirosa, dijo Martin mientras le agarraba la muñeca para girarle la mano y mostrar ante doña Magdalena los dedos tintados de morado en las yemas…

¿y estas manchas de que son?

Juana no sabía que decir, se puso totalmente colorada

Yo, yo… balbuceaba

Tu eres una niña mentirosa y me has dejado como una tonta con Don Martín, ¿no te da vergüenza? Bramaba doña Magdalena, quien de un certero movimiento se quitó la zapatilla de andar por casa y con un fuerte tirón hizo que la muchacha acabara en su regazo…ahora te voy a enseñar a mentirme a mí y al doctor…y sin más dilación comenzó a azotar a la pobre desdichada

PLAS

PLAS

PLAS

Ayyy no tía por favor

No me pegue mas

Juana lloraba por la fuerza del impacto de la zapatilla de su tía (que era muy avezada en su uso con las criadas de la casa) pero también por la vergüenza que estaba pasando de ser azotada delante del guapo doctor…

PLAS

PLAS

PLAS

PLAS

Buaaa

No por favor, tía, perdóneme

PLAS

PLAS

PLAS

Martin sonreía mientras observaba la tremenda paliza que le estaba propinando

PLAS

PLAS

PLAS

PLAS

Así estuvo doña Magdalena un buen rato, no fueron menos de treinta zapatillazos…

Juana lloraba y se frotaba las nalgas por encima del vestido

Una vez hubo terminado, Martin le indicó a doña Magdalena, esto es un simple empacho de moras aun verdes, pueden darle manzanilla y friegas de alcohol en la barriga o puedo prepararles un purgante…

Juana se sintió aterrorizada, no…un purgante no…ya había sido muy humillada…

El purgante sentenció doña Magdalena todavía profundamente enfadada…

Me llevara un rato prepararlo señaló Martín…

No pasa nada, se quedará a cenar con nosotros, así nos aseguramos de que surte efecto…

Juana deseaba que la tierra la tragara…

Martín se congratuló del ofrecimiento, Juana le había parecido una magnifica muchacha...y estaba en edad casadera…

Sin saberlo doña Magdalena había pensado lo mismo…

Martín preparo el purgante en la cocina y se fue al salón donde Juana se hacía de rogar para tomarlo…doña Magdalena hizo ademán de volver a sacarse la zapatilla y la muchacha rápidamente lo tomó.

En ese momento llegó Don Anselmo, el alcalde, quien presenció la escena sorprendido…rápidamente su esposa lo puso en antecedentes y el, que era un tipo recio le dijo a Juana…por la mañana hablaremos usted y yo señorita…

Juana sabía que cuando su tío le decía eso es que iba a probar una ración de correa…Don Anselmo era muy bueno con su sobrina, pero no dudaba en aplicarle serios azotes si su comportamiento se desviaba, lo que ocurría con frecuencia ya que su padre en Orense le consentía todo.

Martín observaba la escena complacido y cada vez tenía más claro que aquella podía llegar a convertirse en su esposa: era guapa, un poco malcriada y era conocedora de los rigores de la disciplina, además le granjearía una mejor posición con el alcalde…

Nada más comenzar a cenar, las tripas de la muchacha comenzaron con un festival de ruidos…doña Magdalena, ni corta ni perezosa, voz en grito, ordenó a las criadas colocar una bacinilla en el curto de al lado para la niña.

Juana estaba roja de vergüenza, todos la miraban y todos oirían como evacuaba…estaba profundamente humillada…

Al poco rato notó como no aguantaba más y salió corriendo al cuarto de al lado…una orquesta de pedorretas y demás ruidos salieron de la habitación y Martin y Don Anselmo sonreían por lo bajo. Así estuvo como una hora, tanto por el movimiento de sus tripas como por lo avergonzada que se encontraba…

Por fin se decidió a salir, caminando con dificultad…¿Qué te pasa niña pregunto? Don Anselmo

Juana no contestaba

Imagino que tendrá el culito escocido señaló Martín, no se preocupe, creo que tengo un ungüento en mi maletín…

Nooo, no hace falta imploró Juana, casi suplicando… que la viera siendo azotada vale, que la oyera pedorreando vale, pero que le aplicara crema en el ano ya era demasiado para ella…

Doña Magdalena se dio cuenta y le pidió la crema al doctor que amablemente se la cedió…

Juana respiró aliviada

Sin embargo doña magdalena la empujo sobre la mesa y le levanto la falda por detrás…Juana no se lo podía creer, estaba frente a frente con martín y ¡¡¡¡le iban a poner crema en el culo!!!!!!

Tranquila niña que no se ve nada y además Don Martin es doctor y está acostumbrado a ver de todo ¿verdad doctor?

Así es Doña Magdalena

Juana estaba horrorizada pero su tía se puso manos a la obra y le lleno el culo de crema para aliviarle el escozor…

Plas le dio un sonoro cachete y le dijo ¡ya estás lista mi niña! La próxima vez te lo pensaras dos veces antes de mentir…

Roja como un tomate Juana recompuso su vestido y se sentó a la mesa, mientras Martin y su tío encendían sus pipas…ese había sido con mucho el día mas humillante de su vida…

Terminada la cena, Martin recogió sus cosas y muy educadamente se despidió de sus anfitriones…Juana apenas levantó la mirada…estaba profundamente avergonzada…

Al día siguiente cuando Martin regresaba de otra visita se cruzó por la calle con doña Magdalena y con la señorita Juana. A medida que se acercaban Martin observo que Juana caminaba como si tuviera alguna molestia…al llegar junto a ellas les pregunto:

Buenos días a ambas. Disculpe la indiscreción señorita Juana, ¿le sigue provocando escozor? He observado que camina con dificultad…

Juana se puso roja como un tomate

Oh no, exclamo doña Magdalena sin ningún reparo…es que esta mañana ha tenido un intercambio de pareceres entre la correa de mi esposo y sus mentiroso trasero, para ser más concretos cincuenta intercambios ¿verdad querida?

s…si tía balbuceó Juana sin poder contener el rubor…una vez más la estaban avergonzando delante del apuesto doctor…

Entiendo dijo Martin…muchas veces es muy necesario el intercambio de pareceres para que las cosas sigan su orden…apostilló

Doña Magdalena esbozó una mueca de satisfacción, mientras que Juana lo miro con cierto desdén ¿Cómo podía estar de acuerdo con esa práctica?

A continuación Martin les indicó que debía seguir su camino y se despidió cortésmente.

Al rato Martin llegó a su destino, era una casa apartada en las afueras del pueblo, la regentaba doña Rosalía, con su hermana Hortensia, mas conocidas como Lía y Tensi, “mujeres de moral frágil para ocuparse de los quehaceres de la comunidad”, como bien le había señalado Don Luis, el cura, nada mas llegar al pueblo.

Lía estaba cerca de los cuarenta, tenía un cuerpo voluptuoso, lleno de curvas que llamaban la atención y ella no se entretenía en disimular…Tensi apenas llegaba a los treinta y cuatro años, era un poco mas delgada, pero también tenía un buen cuerpo para dar rienda suelta a las fantasías y deseos de los lugareños…

Habían llamado al doctor porque Lía estaba tosiendo mucho. Martin llegó a la casa e impuso como condición que cerraran la misma a cualquier visita mientras durara la consulta, no quería interrupciones mientras trabajaba.

Ambas mujeres aceptaron y pusieron un farol en la ventana al lado de la puerta principal, esa era la señal para los lugareños de que en ese momento no se prestaban servicios…

Martin le pidió a Lía que se tumbara y antes de que se diera cuenta ya estaba sobre la cama como Dios la trajo al mundo

¿pero que hace señora? Replicó Martin

Facilitarle el trabajo doctor, replicó Lía

Ande, ande, tápese que se va a resfriar, deje solo el pecho al descubierto…

Martin comenzó a auscultar a la dama, mientras observaba sin reparo los pechos de esta, eran grandes y voluminosos, un poco caídos, posiblemente debido al trajín de su trabajo…al cabo de un rato y de varias pruebas determinó que tenía una leve congestión respiratoria acentuada por su adicción al tabaco…

Martin le hablo de que debía cuidarse, y le facilito unas cosas que debía comprar en la botica, tanto para tomar en forma de jarabe como para echarse en pecho y espalda…

Nada más terminar, Martin comenzó a recoger sus cosas, pero Tensi lo paro y le indicó, mire señor doctor, lo que ocurre es que ahora no tenemos dinero en efectivo en casa, nosotras acostumbramos a pagar nuestros servicios en especies… lo dijo sonriendo pícaramente…

Martin llevaba sin catar mujer, a excepción hecha de las sodomizaciones a Carmen, desde hacía mucho tiempo y, dado que estaban solos, no le pareció una mala opción…

¿y que especies ofrecen? Preguntó pícaramente…

Todo lo que un caballero como usted pueda desear…dijo Lía adelantándose a su hermana

¿todo? Replicó Martin rápidamente

Eso hizo dudar a Tensi que rápidamente reculó…a ver todo lo que la honestidad y las buenas costumbres pueden requerir…

Martin se sonrió y les dijo…no se preocupen, hoy me conformaré con algo normalito…y agarrando a Tensi por el cuello la obligó a arrodillarse… ella en seguida supo lo que tenía que hacer y mientras martin deslizaba sus tirantes, Tensi ya le estaba desabotonando el pantalón y sacando la verga de Martin.

Con una clara predisposición a complacer y un dominio de la situación evidente, la muchacha se introdujo la verga en la boca y comenzó un movimiento rítmico acompañado de su mano…

Martin comenzó a suspirar, desde sus tiempos de estudiante en Londres no le habían vuelto a realizar una felación, se dejo caer lentamente en la cama mientras la muchacha seguía lamiendo y chupando con fruición…

Su boca era cálida, y esa calidez, junto con la humedad de la saliva empapando su glande y los suaves apretones que le estaba dando con la mano, estaban haciendo que Martin se empalmara muy, pero que muy fuerte…en un momento dado Tensi fue tirando de su pantalón y sus calzones, hasta quitárselos por completo y, poco a poco, fue bajando a lo largo de la verga hasta llegar a los huevos, con gran maestría los chupo y los lamió…era una verdadera experta y martin estaba gozando cada pasada de su lengua…antes de que se diera cuenta ya estaba dando leves toquecitos en el perineo y Martín hizo esfuerzos por no correrse…En ese momento Tensi ya comenzaba a subir de nuevo pero Martin la detuvo….agarro sus piernas y arqueo su espalda de manera que su ano quedara expuesto ¿sabes lo que es el beso negro le preguntó? Tensi miro a su hermana y ambas se encogieron de hombros…

El beso negro consiste en que me lamas el ojete con la lengua, incluso metiendo la puntita…en Londres es muy habitual en los prostíbulos de lujo…

En Londres será lo que sea pero eso es una guarreria, exclamo Tensi…

Martin lanzó una mirada de desaprobación y Lía se dio cuenta… ella era muy consciente que no podían enfadar al médico, así que aparto a su hermana y se dispuso a realizarlo ella misma…

Tu no, dijo Martin muy serio…que lo haga ella

Tensi miro a su hermana y con cierta resignación se agacho y comenzó a lamer el culo de Martín…realmente no es tan desagradable pensó…y estuvo comiéndolo durante un buen rato…hasta que Martin dijo que ya era suficiente, y Tensi se volvió a dedicar a la verga que ya estaba gorda y muy dura…llegados a ese punto aparto a Tensi y tumbo a Lía sobre la cama, la agarro de las caderas y puso la punta de la verga en la entrada de su coño…y de un fuerte empellón se la clavó con todas sus fuerzas

Uffffff resoplo Lía que, aunque estaba acostumbrada a las pollas, se sorprendió con lo gorda y dura que estaba esta…Dios como la estaba llenando

Tensi intentó protestar, pensando en el placer que parecía disfrutar su hermana, pero Martin la hizo callar rápidamente…así la próxima vez no protestarás, ni evitarás darme placer, además la próxima vez que venga y actúes así te castigaré u os tendréis que buscar un doctor en otro pueblo ¿está claro?

Castíguela, haga lo que quiera pero no pare por Dios, exclamó Lía que estaba gozando de una follada increíblemente placentera…

Mientras Tensi asentía con la cabeza frustrada por perderse semejante polvo

Embestida a embestida Martín y Lía fueron intercambiando jadeos, resoplidos y sudores…hasta que llegó un punto donde ambos se corrieron y Martin inundo el coño de Lía de leche…mientras ella gritaba y suspiraba como si no hubiera un mañana…

Martin sacó la verga, miro para Tensi y le dijo

¡límpiala bien con la lengua!

Tensi quiso ofrecer resistencia, pero la mirada de Martin era fría, dura y decidió que no opondría mas resistencia…se arrodilló y la limpió hasta que quedo perfecta…

Martín le acarició la cabeza y le dijo…buena chica…Tensi no sabía porque pero ese gesto le inspiró mucha ternura y se prometió a si misma que la próxima vez que viniera el doctor lo dejaría totalmente satisfecho…

Pero esa ya será otra historia…


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Mi Plaza Soñada IV es un relato escrito por Tutor publicado el 09-05-2024 16:20:37 y bajo licencia de Creative Commons.

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